¡Sube que te llevo!

Querido lector/a:

Tal vez en la introducción ya te hayas hecho una ligera idea de quién es la persona que, a partir de este momento, va a hablarte desde el otro lado de la pantalla con el corazón en la mano. Aun así, puesto que es el primer post con el que arrancaremos junt@s este viaje, no quiero perder la ocasión de presentarme para que puedas conocerme un poquito mejor, ya que espero tenerte de copiloto y que te quedes a mi lado hasta el final del trayecto, y para eso, debo empezar a generar confianza (porque no te vas a subir en el coche de cualquier desconocido dicharachero, ¿verdad?).

Mi nombre es Miriam Fernández, tengo veintiocho años y la gran suerte de poder dedicarme a mis tres grandes pasiones: la música, la interpretación y la comunicación, aunque no siempre creí que fuera posible vivir de lo que me hacía feliz. Vayamos al principio: nací con una parálisis cerebral que según los médicos me impediría caminar, razonar y llevar una vida normal. Quien emitiera ese diagnóstico estaba claro que no conocía a mi familia. Gracias a ellos, que me adoptaron con unos meses de vida, no solo logré dar mi primer paso a los cuatro años girando mi destino para siempre, sino que poco a poco fui aprendiendo que no estamos solos, y que existen tres factores capaces de darle la vuelta a cualquier dificultad, se presente en el momento que se presente: el esfuerzo, la entrega y el amor.

Me llevó bastante tiempo espabilar y darme cuenta de que estas tres palabras eran la base para poder vivir de verdad (y cuando digo de verdad me refiero a tope, quemando rueda y disfrutando de cada momento con intensidad, centrándome únicamente en abrazar el presente como el regalo que es sin temor hacia el pasado que se fue y el futuro que no llega), para empezar porque cuando era pequeña, al caminar de una forma tan diferente a la de los demás tardé lo mío en asimilar que la vida es una carrera de fondo, y el pistoletazo de salida, el amor hacia uno mismo. Si yo no me esforzaba y me entregaba en aprender cómo quererme, no podía esperar que el resto lo hiciera porque sí. Desde el preciso instante en el que supe que uno debe aceptarse tal y como es para transformar su realidad y dedicarse a lo que le mueve por dentro, todo comenzó a ir sobre ruedas, literalmente.

Por eso te invito a subir a mi fórmula uno descapotable (al final de la publicación sabrás a qué me refiero), que me ha servido de apoyo casi desde el principio, porque me gustaría compartir contigo en el apartado “motivación”, todos los aprendizajes y experiencias que me ha llevado a descubrir lo fácil que es ser feliz.

Pero no creas que sólo hablaremos de mí, en absoluto, porque, además, en este blog quiero ofrecerte varias secciones complementarias que estoy segura, te van a molar:

  • Entrevistas: en esta pestaña tendrás la oportunidad de conocer a personas cañeras que miran la vida desde un prisma único.
  • Cadena de favores: pensada para que aquell@s que tengan una necesidad especial o conozcan a alguien que la tenga y necesiten nuestra ayuda, puedan pedírnosla, como por ejemplo medios para adquirir una silla de ruedas, muletas, aparatos. También será el espacio para que podamos publicarte si deseas exponer un caso personal y compartirlo con los
    demás.
  • Accesibilidad: donde podrás encontrar noticias acerca de establecimientos de ocio adaptados, nuevas tecnologías, curiosidades que vayan surgiendo y que hagan de este mundo un lugar para todos…

¿Te apuntas? ¡Abróchate el cinturón, que el que no corre, vuela!
Por cierto, quiero darte un regalo de bienvenida, espero que te guste:

Regalo

Con cariño, Miriam