Desde 1995, la ley de accesibilidad de Catalunya obliga a los locales de pública concurrencia, como son cines y teatros, a estar adaptados para las personas con movilidad reducida y aquellas que se desplazan en silla de ruedas. Pero 24 años después, las barreras arquitectónicas aún siguen presentes. Tal y como declara Montse García, responsable de accesibilidad de la federación ECOM, que representa a más de 200 entidades de personas con discapacidad “En la mayoría de salas de cines no podemos ni llegar.”

Según la Federación ECOM, que agrupa a 140 entidades que atienden a personas con discapacidad física que se desplazan en silla de ruedas, ir a ver una película al cine en Barcelona es, prácticamente, misión imposible. Destacan que, por un lado, están los cines que no tienen ninguna rampa ni están preparados. “Suelen ser establecimientos antiguos en medio de la ciudad”, explica Montse García. Pero luego están los que sí tienen “alguna rampa”. “Hay muchos cines que tienen salas adaptadas y salas que no lo están: tenemos que ir a ver otra película porque la sala donde dan la que quiero ver no está preparada”.

Algunos de los cines que sí cumplen con la normativa, son aquellos que, no solo disponen de rampas o elevadores para subir con la silla de ruedas, sino que también hay asientos reservados para las personas con movilidad reducida. “El problema es que todos los asientos reservados están en primera fila. Y claro, desde allí no vemos absolutamente nada”, lamenta García. Reservar las sillas de las personas con discapacidad en primera fila, delante de la pantalla, no es ilegal, ya que la ley no concreta la ubicación de los asientos. “Estos vacíos legales son los que debería definir el reglamento de la ley”, puntualiza García. Y es que cuatro años después de la nueva actualización de la ley accesibilidad, la Generalitat aún no ha aprobado ni presentado, dicho reglamento.

“El problema es que las personas con discapacidad vemos esto como normal, nos acostumbramos y no nos quejamos”, lamenta García. También pide que cualquier incumplimiento del código de accesibilidad debe de ser denunciado ante las autoridades. En la actualidad la ley catalana prevé sanciones de hasta 300.000 euros. O no se ponen multas, o salen muy baratas. Desde ECOM creen que no se ponen multas, de hecho, critican la “desidia” con la que dicen, trabajan todas las administraciones porque “no multan de oficio” estos incumplimientos.

También destacan que muchas veces y dependiendo del local, les hacen comprar los asientos en “Platea”, como ocurre en el caso del Teatro del Liceu, lo que hace que “Obligan a mis acompañantes a pagar casi el doble por su entrada, o a sentarnos separados”.

Desde el Instituto Municipal de Personas con Discapacidad del Ayuntamiento de Barcelona, están realizando un diagnóstico de la accesibilidad de la ciudad dividido por temáticas. Hace ya tres meses, explicaron que el 15% de los CAP (Centros de Atención Primaria), tienen deficiencias para el acceso de las personas con silla de ruedas. Por ahora “El estudio de los cines aún no ha finalizado

FUENTE EL PERIODICO: https://www.elperiodico.com/es/barcelona/20190226/los-cines-de-barcelona-suspenden-en-accesibilidad-segun-las-entidades-7271769

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