Las sillas salvaescaleras están pensadas principalmente para aquellas personas que tengan movilidad reducida. Pero ¿son adecuadas para todo el mundo? A continuación, repasamos sus beneficios y cómo pueden facilitar el día a día a muchas personas.

 

¿Para qué personas están pensadas?

Su uso principal está destinado a personas de edad avanzada, con alguna discapacidad física o cualquier otro tipo de impedimento que dificulte el movimiento.

Ahora bien, no en todos los casos puede suponer una solución óptima y adecuada. Si el usuario no puede hacer la transferencia de una silla de ruedas a la silla, o bien no puede mantener la parte del tronco erguida, existen soluciones más adecuadas, como una plataforma elevadora.

Como hemos comentado, la silla salvaescaleras es una ayuda importante en el caso de las personas mayores ya que, por el desgaste inevitable del paso del tiempo, tienen dificultades para realizar actividades más costosas con cierta frecuencia, como puede ser subir y bajar escaleras. Por otro lado, también el caso de personas que por diferentes motivos tienen problemas limitantes en menor o mayor medida para moverse.

 

¿Por qué elegir una silla salvaescaleras?

La silla salvaescaleras mejora sin duda la calidad de vida de muchas personas. La independencia que se consigue en viviendas con más de una planta rompe el “hándicap” de plantearse, en muchas ocasiones, el cambio de vivienda.

No es solo un soporte fundamental para las personas en viviendas particulares, sino que hoy en día muchas comunidades las instalan, tanto para vecinos con problemas de movilidad, como de forma preventiva para el futuro.

La instalación de una silla salvaescaleras es una opción práctica y económica que ofrece independencia, comodidad, libertad y seguridad. Se trata de conseguir, dentro de las limitaciones, una sensación de bienestar para el usuario y su familia, que muchas veces es la que se encarga de los cuidados de la persona que presenta esas necesidades

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